TESTAMENTO DE UN AGONIZANTE, un poema de Badr Shaker Al Sayab, poeta iraquí

Este poema de 1963 de Shaker Al Sayab, el gran poeta iraquí nacido en Basora y bajo cuya estatua me hicieron una foto hace unos días, 9 años después después de descubrirlo, me revuelve las tripas y el llanto. He llorado también por Iraq alguna madrugada y también por mi gente. Y en dos ocasiones me despedí del mundo, a mi manera.

TESTAMENTO DE UN AGONIZANTE

¡Silencio! Silencio de los cementerios en vuestras tristes calles.

Yo clamo, grito, me lamento y en el silencio oigo

la solemne nieve esparcida en la sombra

donde se repiten unos pasos solitarios cuyo eco se traga

la ciudad, como si una bestia de hierro y piedra

devorara la vida y no quedara vida desde la tarde hasta el día.

¿Dónde está Iraq? ¿Dónde está el sol de sus mañanas, transportado por un navío

sobre el agua del Tigris o del Buwayb? ¿Dónde están los ecos de los cantos

que palpitan cual alas de palomas sobre las espigas y las palmeras,

acudiendo desde cada casa al aire libre,

desde cada colina que cubren las flores de las llanuras?

Si muero, patria, no tengo mayor deseo que

una tumba en tus tristes cementerios, y si

me salvo, no quiero de la vida más que una choza en tu campo.

Por tus desiertos infinitos, para protegerte de las desgracias,

yo daría las calles y los barrios de Londres.

Tal vez muera mañana: el mal corta sin contemplaciones

la cuerda que ata a la vida

los escombros de mi cuerpo, como una casa

de muros desgastados por el viento y techo perforado por goteras.

Hermanos, dispersados desde el Sur hasta el Norte

por caminos, llanuras y altas montañas,

hijos de mi pueblo en aldeas y ciudades amadas,

no reneguéis de los dones de Iraq,

habéis habitado el mejor país, entre el verdor y el agua:

al sol, luz de Dios, lo inundan el verano y el invierno,

no lo olvidéis por otro.

Esto es un paraíso: cuidado con la víbora que repta por su fertilidad.

Yo estoy muerto, y un muerto no miente. Reniego de todo pensamiento

si el corazón no es su fuente.

Resplandor del día,

inunda Iraq con tu oro porque del barro de Iraq

es mi cuerpo, y del agua de Iraq.

Del Poemario: LA CASA DE LOS ESCLAVOS (1963)

Traducido del árabe por María Luisa Prieto.

DE VUELTA A IRAQ

Creo que podría suscribir una por una, cambiando algunos nombres propios, aquellas palabras del año 2003. Todo lo que me voy a encontrar es consecuencia de lo sucedido aquellos meses. La maleta preparada; aún sin elegir los poemas que leeré en los diferentes recitales. Esta vez voy a viajar más por el país. Mejor no dar datos ni pistas.La anterior, apenas hicimos una escapada de Bagdad a Babilonia. Quería llevarme la versión en árabe de algunos poemas de “Insomnio de Ramalah” para facilitar las cosas pero no localizo al traductor. Tendremos que hacer horas extras con el traductor iraquí que me toque para dar luz, vida y sentido a mis poemas. Algo tan frágil y aparentemente improductivo como la poesía en el ombligo del caos…¡Hasta pronto! Un abrazo.

POR QUÉ VOY A IRAQ

“Me voy a Iraq porque parece urgente y necesario dar sentido a las expresiones: “dignidad”, “vida, “derechos humanos”,“ayuda a los desposeídos”, “paz”, después de escuchar cómo se vaciaban y pervertían en boca de Bush junior en el discurso a la nación del martes 28 de enero cuando dijo: ”Nuestros padres fundadores dedicaron este país a la causa de la dignidad humana, a los derechos de cada persona y a las posibilidades de cada vida. Esta convicción nos lleva a ayudar a los desposeídos, defender la paz y luchar contra los regímenes dirigidos por hombres malvados”.

¿De qué desposeídos habla Bush (y su filial la ONU) después de haber sometido a embargo de medicinas y alimentos durante doce años al pueblo iraquí. 1.700.000 almas han muerto por su causa. 800.000 niños entre ellos. 1.500.000 niños menores de cinco años aún respiran desnutridos. ¿Quién es el malvado aquí? ¿Quién tiene el mayor arsenal de armas de destrucción masiva? ¿Quién lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki? ¿De qué paz habla el hombre más poderoso de la tierra con el menor coeficiente intelectual de todos los presidentes de los Estados Unidos de América? ¿La paz de los cementerios quizás?
No quiero ser ni un segundo más cómplice de este holocausto.

Me voy a Iraq porque es tiempo de pequeños gestos valientes y ejemplares. Tiempo de testimonios y no de grandes palabras ebrias del peor de los licores del poder: la demagogia. De nada sirve mientras nos comemos nuestro chuletón con patatas frente al televisor balbucear: Joder, es vergonzoso. Habría que hacer algo. Nos pegamos la mitad de la vida diciendo: Habría que hacer algo.
Soy humano y real. No un muerto vivo con nómina y un mes de vacaciones. La educación que se preocuparon mis padres que recibiese, currando de sol a sol, y la cultura que he ido adquiriendo con los años, me han permitido ser más lúcido y crítico con lo que me rodea. Lucho luego existo. Es hora de pasar a la acción. ¿Mi kalasnikov? No sé, pero tengo una guitarra, mi voz, mi pluma. Alguien dirá: He ahí un quijote más.

Estuve en el Dakota Building en New York no hace dos meses: “You may say I’m a dreamer/ But I’m not the only one/ I hope someday you’ll join us/ And the world will be as one “.La voz de Lennon anticipaba el espíritu e ideario de la verdadera globalización y otro mundo posible sin fronteras:
Puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será como uno.

Hay que dar otra oportunidad a la paz, millones. La guerra desata a la bestia que duerme en nuestra cama. “La suprema locura del hombre” como escribió el escritor y pacifista Stephan Zweig. El cáncer de la historia. La violencia sólo engendra violencia. ¿Qué vendrá después de Iraq? ¿Quizás Irán? ¿Corea del Norte? ¿Siria? No lo sé. Pero a buen seguro que los atentados terroristas aumentarán. En un mundo que no contempla más valores que los que cotizan al alza necesitamos gestos sinceros y de casta. Todos podemos hacer algo y correr la voz.
Me voy a Iraq porque he heredado la tierra de aquellos que querían cambiar el mundo y el mundo, en efecto, les cambió. Y modeló sus sístoles y diástoles hasta semejarse al índice Nikkei. Me voy porque sigo teniendo sobre todas las cosas una fe ciega en el individuo y el territorio personal que cada uno habita. Llámese Utopía, Avalon, Ciudad del Sol, Albanta, Xanadú, etc.

No pertenezco al club de los suicidas, no tengo ningún deseo de morir. Amo tanto la vida que espero que ella me devuelva sus favores algún día. Pero llegado el caso es preferible morir joven y “hacer un bello cadáver” peleando con fuerza por lo que crees, que lentamente derrotado, abandonado y viejo en una cama .Lentamente. Como nos roban, año tras año, las piezas del puzzle de un sueño que tuvimos de niños.
Me voy con la mejor compañía. Un pequeño ejército de mujeres valientes, solidarias y hermosas. Soy su mascota: Pet is me.

Dicen los historiadores que cuando un imperio exacerba su actitud, su prepotencia y recurre al terror está llegando a su ocaso. Tienen una hoja de ruta trazada, un nuevo plan del reparto de Oriente Medio para proteger los intereses de Israel y el suministro de petróleo. Una estrategia neo-colonialista donde diversos países desaparecerán tras esta guerra.
Me voy a Iraq también porque quiero asistir in situ al principio del fin, la decadencia del imperio americano, la tumba de los reyes del siglo XX.

Voy donde estuvo la Torre de Babel, el comienzo de la civilización, Mesopotamia (entre ríos), donde comenzó la escritura, la rueda, el calendario de doce meses y los derechos civiles: el código Hammurabi.
Babilonia, la ciudad más hermosa del mundo, los jardines colgantes que hizo construir Nabucodonosor para su esposa Amytis por amor. Ur: la patria de Abraham y su gran zigurat , Basora y su bazar de Ashar. Al Norte Mosul, la antigua Nínive.
Quizás escuche la voz de Sherezade en el refugio de Al–Almiriyya donde los misiles segaron la respiración de centenares de personas y los rostros y las manos de las mujeres quedaron estampados mientras abrazaban a sus hijos.

Quizás cantando y contando retengamos y entretengamos mil y una noches a los becarios bastardos de la muerte.
Donde estuvo el Paraíso, según la Biblia, ahora campa el infierno. Donde todo comenzó todo puede acabar dentro de pocos días, cuestión de semanas.
Hey Simbad, espérame. Esta noche el mar está bien afinado. Vayamos a navegar.
Hey Aladino llévame en tu alfombra hacia el gran zigurat porque esta madrugada en los taxis de Bagdad suena “Imagine”, en los taxis de Nueva York suena “Imagine”, en los taxis del mundo suena “Imagine”.
Me voy a Iraq y llevo en mi maleta miles de latidos de todos los rincones que vienen conmigo para gritar: No a la guerra. No en nuestro nombre, señor Aznar.”

Escrito el 1 de febrero de 2003. (Del libro “El cielo de Bagdad” -Diario y poemas del viaje a Iraq-. Editorial Xordica, 2004)

Este jueves poesía, en Zaragoza

Este jueves me escaparé del estudio y las mezclas del disco a Zaragoza para acudir a leer poemas junto a dos amigos y excelentes poetas, Quique Falcón y Pablo Lópiz, en la Facultad de Letras, dentro del ciclo “Este jueves poesía” que organiza Nacho Escuín. Por la noche también habrá velada poética en el Candy Warhol, g …racias a la hospitalidad de Fernando Frisa. No puedo hacer un concierto esa noche ya que tenemos el sábado 20 Pecker y yo una cita con el público zaragozano en la sala Hispano pero igual me arranco y canto alguna cancioncilla si hay guitarra. Ahí nos vemos. Un abrazo.

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