EL POEMA DE C.

Al abrir la mochila (le estallaban las costuras) e ir sacando todos los presentes con que me obsequiaron el miércoles 12, que anduve por Caspe, Zaragoza y Cariñena  en institutos de enseñanza secundaria y un centro de adultos, me encuentro de todo: unos bonitos marcalibros plastificados con mi foto y unos versos (“SMS: No necesito que me compres unas alas, sólo te pido que me enseñes a volar”), una botella de vino del Campo de Borja, un queso semicurado de oveja, tres talones, una escultura en bronce de Don Ramón Pignatelli, libros, un reloj inmenso sobre madera de olivo, cajas de couldina, unos cuadernos de trabajo con mi biografía, y una selección de poemas y canciones que los chicos han trabajado en clase…y también me encuentro un poema plastificado que me debió dar una chica tímida en algún momento y que ahora para mi vergüenza no recuerdo su nombre si llegó a decírmelo (al pie del poema hay una rúbrica con una C inicial).

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Con algunos alumnos del IES Ramón Pignatelli de Zaragoza

Me impresionó del contacto con los chavales la cantidad de preguntas que me hicieron sobre Iraq o Palestina, otros me preguntaban por el poema “Bala de plata” de “Buenos días, colesterol”, otros por la manipulación de los medios de comunicación, otros por el Himno de España que había escrito, a otros les había gustado mucho “La justicia de los inocentes”, les leí “La vida” porque sé que se ríen cuando imito a Celia Cruz al decir ¡azúcar! o cuando emulo el “un limón y medio limón” de Juan Antonio Canta. A los de 16 y 17 años les hablé de valores, de las cosas de valor y del valor de las cosas. Las  cosas importantes y no impactantes de la vida que no se pueden comprar con dinero: la amistad, el amor, el aire que respiramos, el sol, la lluvia en el rostro. Del valor que les damos a otras cuando las deseamos y luchamos por ellas. No me sorprendió que sólo un alumno levantase la mano cuando les pregunté si se compraban “algún disco” de alquien que les molase mucho. Aunque el año pasado me levantaban la mano tres o cuatro…

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El portero del universo Pet

Así que para C.  y todas las alumnas y alumnos del IES Mar de Aragón de Caspe, el Ramón Pignatelli de Zaragoza, el centro de adultos de Cariñeña y pueblos de la comarca y por supuesto para los profesores de los departamentos de lengua y literatura, que cada año me piden a la Consejería de Educación del Gobierno de Aragón para sus institutos, toda mi gratitud y cariño. Valió la pena levantarse a las cinco de la mañana y hacerse mil kilómetros con gripe y afonía para estar con vosotros. Normalmente me llevo la guitarra y suelo terminar la charla y el coloquio con una o dos canciones. Estaba anunciado que esta vez no podría ser pero pensaba cantarme algo “a capella” con la armónica y los huevitos-maraca…, bastante hice con no convertirme en un personaje en blanco y negro del cine mudo. Otra vez será.

Mientras escribo esta nota apresurada, la cartera me entrega en mano un sobre grande que me envía Gonzalo Montón, -profe del IES Segundo de Chomón de Teruel, el año pasado estuve allí-, con un ejemplar de la revista de cine Cabiria, un cd-rom sobre nuestro gran pionero del cine Segundo de Chomón y algunos recortes de periódico.

Este es el poema de C:

Te estoy leyendo Petisme,
dirigiéndote poco a poco,
olvidándote poco a poco,
me gusta tu escritura,
sin tapujos, sin pudor,
sin censura.
Me gustas, y me haces
daño a la vez,
como me hace daño la vida,
como me hace daño la muerte.
Mi teoría del color es:
Vivir sin olvidar,
mi teoría del color es:
Amar.
Sigue escribiendo,
sigue viviendo,
sigue amando.