FLORES DE LA DEMOLICIÓN

Te he amado, sí, te he amado
con tigres en la cama y emboscadas.
No quedan huellas
de nuestra sed sobre la Vía Láctea,
los pirotécnicos me preguntan por ti,
las flores de la demolición comienzan a cantar.

Ahora que no estás ya no hay destino,
ni calles para el vino y el verano.
Hemos tocado los plátanos del cielo
y despertado en el Popocatepetl.

Vuelve la Tierra a ser redonda
y el libro de las sonrisas lo ha apagado la lluvia.
Gira sobre sus goznes el Purgatorio.
Que el tiempo y la memoria sean benévolos contigo.

(de Demolición del Arco Iris)

Portada, texto contraportada

portada-demolicion.jpg

Un hombre en la consulta del dentista mientras caen las Torres Gemelas, una estatua que cobra vida en el desierto de Monegros y ruge como un profeta del siglo XXI, una mujer amamantando a su bebé a punto de embarcar en un cayuco, un perro esperando a su amo durante veinte años, un pintor obsesionado con los paisajes límite, un mar que padece de insomnio y odia a Bill Gates porque los niños sólo navegan por la Red, dos amantes devorándose en un hotel de Brooklyn, un poeta que se baja los pantalones en un puente de Córdoba y le enseña el culo a la luna, un corazón con brazos del Ikea arrastrado por el agua de la lluvia en Lavapiés, Gerónimo – el jefe apache- vendiendo souvenirs a los turistas en la reserva, la cárcel negra de El Aaiún, el cierzo en las puertas de Bagdad recordándote que no es hora de morir todavía, un tren bajo las lágrimas de la noche, el circo Dolor acampando a las afueras de la ciudad, son algunos de los personajes, escenarios e historias cruzadas que transitan por este libro vigoroso y sin etiquetas, que combina la prosa y el verso y utiliza recursos cinematográficos y teatrales para proponer una denuncia poética del mundo y cantar al amor con un lenguaje visionario y contundente.

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Bueno, ¡pues ya! Creo que era Ciorán el que decía que las obras se abandonan por miedo o por asco. Yo diría que también por agotamiento, como la paz que acuerdan dos enemigos feroces.Ayer regresaban de la feria del libro de Guadalajara (México) los editores de Baile del sol y hace un rato les he mandado ya todas las correcciones, los puntos sobre las íes, las últimas comas, la última errata detectada, la última palabra. Hasta esta madrugada ha estado a punto de desaparecer un texto en prosa “Porque sueñas no lo estás” (sí, Léolo) y salir al campo otro inédito en verso:”Conversación con una máscara veneciana al amanecer”. Pero se ha impuesto la cordura y, ya digo, el agotamiento. No recuerdo haberme dado semejante paliza con ningún libro mío, pero según mi consejo de notables ha valido la pena el esfuerzo . 

Finalmente, la portada será ésta, sobre un cuadro de Ignacio Fortún que ha colaborado conmigo anteriormente en el disco Cierzo (1997) y el libro Buenos días, colesterol (2000).

Sobre el texto de la contraportada descarté la opción de poner un poema. Después de leer lo que escribió otro Jorge en los comentarios de un post anterior, quizás le debería haber pedido a él que me hiciese un panegírico :-).