PLAZA DE LAVAPIÉS

Llueve a mares y baja por la cuesta de Ave María
el líquido amniótico de los sueños.
Bajan las cicatrices, las llamadas perdidas,
la barbie abandonada y un árbol del amor,
los condones suicidas y los huesos de pollo,
el llanto de las razas, los mensajes borrados,
la belleza sin sitio, las fotos del eclipse…
Los juguetes enfermos, los dioses que no cambian,
los extractos del banco, las sillas de tres patas.
Sale la luna en Sombrerería y sale el sol en Olivar.

Un río ineludible de preguntas
desciende a la boca del Metro,
un ángel que volaba hacia atrás,
el alquitrán del miedo,
un corazón con brazos del Ikea,
frascos de jarabe caducado.
Pecados que no vieron amanecer,
belleza que no encuentra reposo.

Está lloviendo a mares en plaza de Lavapiés
y soy esa mujer que lleva escrito un No.

(del libro Demolición del Arco Iris, de próxima aparición)

he vivido en el barrio de lavapiés durante 13 años, desde 1988 hasta 2001. en las calles san simón (entre torrecilla del leal y ave maría) y san eugenio (junto al cine doré y la filmoteca nacional). allí presenté en 2000, rodeado de martinis, junto a pepín bello y javier rioyo uno de mis discos más vanguardistas: buñuel del desierto. he visto las metamorfosis de lavapiés,pasar de un barrio castizo a la pequeña babilonia que es hoy donde se hablan por sus calles más de cincuenta lenguas diferentes…y sigo volviendo al barrio de cuando en cuando si quedo con alguien de fuera, a comer o cenar en el económico, un café en el barbieri, un gin-tonic en el travelling, en verano las terrazas de la calle argumosa…