ya pasó

todo salió muy bien ayer, ingresé a las tres de la tarde y hasta las seis y cuarto no entré en el quirófano, bueno más bien era una cámara frigorífica, es patético pillarse una gripe en un hospital pero no me iba a ir de rositas, claro,

le dije a maroto, el anestesista, que si podía echar un sueñecito…me dijo te voy a meter un cubata por las axilas, igual te mareas,

me encanta, cargadito de ron, le contesté, pero maroto me respetarás, eh, porque un hombre en pelota picada en la camilla sigue siendo un hombre…

no oí llegar ni al cirujano y me desperté con una sábana azul sobre la cabeza -el cielo como lo imaginaba suspiré- cuando me estaban escayolando el brazo, por cierto pesa como un jamón de teruel el condenao, envuelto en un kufiya palestino que me hace de cabestrillo.

el doctor me vino a ver a la habitación mientras me zampaba un bocata de choped -me hubiese comido hasta uno de polvorones-, dentro de quince días te quitamos los puntos, mueve los deditos pero de momento no toques la guitarra, cachondo el tío,

mi vida con minúsculas, escrita con dos dedos, los dos que necesitaría para abrocharme la bragueta o atarme los zapatos, sueños de nolotil, antibióticos para un vitalista, hacía un frío de muerte en el puto quirófano