DOS POEMAS GRIEGOS

Un calor sofocante en Grecia, la verdad, y una emoción indescriptible al recitar estos poemas en Epidauros mientras el sol se ponía al fondo en las colinas. Me tienen que mandar una grabación con los recitados en griego e inglés que hacían los traductores.

Hoy estrenamos para televisión la canción “El pozo de San Lázaro” en el programa de Antón Castro, a las 23, 30. Abrimos el programa y después lo cerramos con “Dos bicicletas”. Se puede ver la emisión por internet en la página de la tele.

EL PERRO DE ULISES

Al regresar a Ítaca después de veinte años,
vestido con ropas de mendigo,
Ulises se enjugó una lágrima.
Argos, lleno de pulgas,
tendido en el estiércol,
alzó la cabeza y las orejas.
Fue el único que reconoció a su dueño.
Así nos pasa a los humanos
frente a la belleza, que nunca es fácil,
que nunca es benigna,
frente a la perfección camuflada y hambrienta.
Como el perro de Ulises
sólo algunos ladramos frente a ella
y movemos el rabo.
Veinte años esperando a su amo
y Argos poco después murió.

(Ángel Petisme del libro “Demolición del Arco Iris”, Editorial Baile del Sol, 2008)

A LA LUZ DE LAS VIEJAS PREGUNTAS

El viernes noche subiendo hacia el valle de Benasque, entre desfiladeros y bajo  colosales montañas en sombras, nos topamos en medio de la carretera con un zorro y después con un tejón. Recordé la mirada de un jabalí herido y atontado al atardecer, en la raya del medio, la última vez en esa misma carretera.

Este domingo de vuelta del Pirineo, tras cantar el sábado tarde y disfrutar del sosiego y los mimos de Marisa y Lola en el Hotel Plaza de Castejón de Sos, la amistad de escritores y periodistas como Carlos Castán, Cristina Grande, Ismael Grasa, María Clau y Eva Puyó y la sorpresa de José Ignacio y Carmen que vinieron a escucharme desde Madrid, me llevaron al Dag Shang Kagyu, el templo budista de Panillo.

Ayer martes grabamos Héctor, Jorge y yo en Zaragoza dos canciones (“El pozo de San Lázaro” y “Dos bicicletas”) y una  entrevista para el programa de Aragón Televisión “Borradores” que dirige Antón Castro. Me dijeron que sonó muy bien. Se emite el jueves de la semana que viene a las 23, 30 h. Fue estupendo aunque llegamos a la tele a las seis de la tarde, nos soltaron a las once y regresamos a las tres de la madrugada a Madrid agotaditos.

Y mañana volaremos a Grecia por segunda vez, ésta para cantar y recitar en Atenas, Epidauros y Kalamata. Nada como ir al templo consagrado a Asclepio, el dios de la medicina, y pedirle bendiciones para mi madre enferma y de paso para mi mano dormida desde hace dos meses. “Sólo el amor convierte en milagro el barro”, canta León Gieco. No sé si podré escribir algo aquí porque el teclado del ordenador no es el mejor amigo de una mano tonta y tendremos mucha road-movie entre la Ática y el Peloponeso. Nos vemos en el fuego de las hogueras, a la luz de las viejas preguntas.

DE POEMAS

Y hablando de poemas ya he mandado Demolición del arco iris -el título de Bin Laden acariciaba mis encías era bueno y muy petismiano en la línea de Buenos días, Colesterol o Constelaciones al abrir la nevera pero no mejor que Demolición… , creo – a la editorial canaria Baile del Sol que está creciendo de forma imparable y haciendo un catálogo muy atractivo de escritores muy jóvenes y otros más consolidados. Como me gusta la aventura y el riesgo he decidido cambiar de aires. Demolición es un libro muy cinematográfico con un tono visionario y profético y por eso lo he dividido en cuatro bloques (Bin Laden acariciaba mis encías -Toma 1-, Sexo en Nueva York -Toma 2-, Antorchas humanas -Toma 3- y Sermón del Wordl Trade Center -Toma 4- y un epílogo (Secreto del Arco Iris). Como muestra un botón. 

BIN LADEN ACARICIABA MIS ENCÍAS

¿Que dónde estaba yo el 11 de septiembre de 2001?
Primer plano: Tumbona del dentista,
anestesiado de norte a sur bajo el Gran Flexo.
Respira hondo, no abras los ojos…
Un playa cobalto bajo las palmeras,
una negra de mirada esmeralda,
¡no, quita la negra, sólo la playa, las palmeras
y el cielo braceando en el mar!

Mientras el torno hacía de las suyas
al otro lado del auricular la madre de la enfermera,
la tercera guerra mundial,
los hijos del dentista, su mujer,
todos tenían un plan de evacuación,
miedo, miedo, Hiroshima en directo…
Bin Laden acariciaba mis encías,
tocaba sobre mis incisivos el Pájaro de Fuego
su pianista epiléptico.
Dos pájaros de fuego, qué ironía,
y un golpe militar a escala planetaria.
Anestesia, más anestesia para todos.
La Reina Blanca había perdido sus dos torres,
yo dos dientes que guardo bajo la almohada.
Fundido a negro.

FERIA DEL LIBRO EN HUESCA

Obligados por el cielo negro y amenazador nos refugiamos el sábado bajo el techo del kiosco de la música del parque Miguel Servet a las 8, 30 de la tarde. Tuvo algo de mágico y romántico ese concierto bajo la tormenta: en total penumbra y como única luz los efectos especiales de los relámpagos y los truenos reflejados en los rostros de los niños, las ramas de los grandes árboles bailando con el viento y la música, Natalia –una niña con minusvalías muy graves que salió de sí misma y que me miraba como a un extraterrestre-, los cisnes negros del  pequeño estanque refugiados e insomnes, las pajaritas gigantes de Ramón Acín blancas y solitarias bajo el aguacero. Y yo cantando por segunda vez en apenas dos meses: Cuando llego a Huesca una mujer desnuda me guarece bajo su gabardina. E insistiendo: el cielo me lo imagino como una gran feria de libros y amigos, el cielo me lo imagino contigo y conmigo de la mano por el Parque…

CULTURA CON Ñ

Vengo de recitar uno de los Poemails que más me gusta de los que he escrito últimamente para el programa de TVE Cultura con Ñ. Esto es así, o te pegas tres años sin hacer una tele de ámbito nacional o de pronto en una semana haces tres, como es el caso. Cultura con Ñ termina su emisión el 23 de junio y me ha comentado su director José Antonio Pérez Piñar que tenía un hueco para un poeta  de una lista que le habían propuesto y ha pensado en mí porque le encanta “Buñuel del desierto”.

El doblete de Bilbao fue estupendo aunque me pareció más bonito y entrañable el concierto del sábado que hice para los amigos de la editorial Baile del Sol con quienes publicaré “Bin Laden acariciaba mis encías”. El público sentado en cojines me acompañó en todo momento cuando me vieron necesitado de chasquidos de dedos, coros y complicidad y también supieron callar y se tocaron los icebergs que vagan por la piel cuando el corazón se incinera. Era una sala grande de ensayo, yo solito, en ocasiones con la guitarra tocando con tres dedos y otras -para descansar la mano- cantando a capella. La luz de Getxo, Sestao, Baracaldo, Portu como siempre en los ojos.